Sunday, 8 November 2009
Ensayo "La inconexión de la enseñanza de las matemáticas con la realidad"
La prueba PISA y el triste caso de México
Resumen
Las matemáticas es una ciencia dificil de definir y tradicionalmente de enseñar y aprender. Esto se explica, principalmente, porque los profesores fallan en conectarlas con la realidad y por ello nuestros estudiantes salen tan mal evaluados en pruebas como PISA. Las tecnologías de la información y comunicaciones como una herramienta para aumentar la comprensión de las matemáticas es un posibilidad seria a explorar.
Al tratar de definir a las matemáticas, nos encontramos con una pléyade de conceptos. La mayoría de estas definiciones no nos dan una idea de que sean algo tangible y cotidiano. Quizá esa falsa noción de una materia abstracta en contraste con el español o la historia, sea la principal razón por la que desde que los niños se enfrentan a ella, de manera formal en los salones de clases, les parezca algo tan lejano y opaco. Los prejuicios que se generen en esas tiernas edades permearán en sus decisiones durante toda la vida pretendiendo evadir el contacto con las matemáticas consistentemente y tal vez privándonos de los descubrimientos o desarrollos que podrían realizar. El problema no es si nos quedaremos sin otro Einstein, sino que las matemáticas crean una estructura mental lógica, útil no sólo para vivir plenamente –yo diría incluso sobrevivir- sino que priva al sujeto de algunas competencias fundamentales para resolver desde el más simple hasta el más complejo de los problemas que a lo largo de su vida pudiera encarar. Sin ser la respuesta exclusiva, es en el marco de las tecnologías de la información y la comunicación como esta situación puede transformarse positivamente.
Las matemáticas, según la Wikipedia, es la ciencia que estudia las cantidades, la estructura, el espacio y el cambio. El diccionario de la Real Academia Española, la define como la ciencia que, a partir de notaciones básicas exactas y a través del razonamiento lógico, estudia las propiedades y relaciones entre los entes abstractos. Albert Einstein declaró alguna vez que "cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad”. Con toda esta incertidumbre teórica no es de sorprender que a los mismos profesores desde la primaria hasta la universidad, les cueste trabajo definir el concepto a sus alumnos. Eso repercute en la manera en que ellos transmiten este conocimiento y es, sobre todo en los niveles educativos iniciales, donde más posibilidades hay que el profesor carezca de las herramientas para instruir sin prejucios. Es ese momento en su crecimiento en el que más se beneficiarían de los multimedios, por ejemplo, para conectar su limitadas experiencias con algunas posibilidades que las matemáticas pueden ofrecerles y, conforme van creciendo, la implementación de las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso de aprendizaje podría potenciar su comprensión de esta materia. Hablar de estas tecnologías es hablar de un término que engloba todos los medios técnicos para procesar y transmitir la información. Pero antes de pensar en formas de transmisión, habría que enfocarse en qué transmitir. Debemos enfatizar a los niños y a los jóvenes, la aplicación de las matemáticas a situaciones de la vida diaria. No debemos enseñar en forma aislada, números, reglas y conceptos matemáticos sino que debemos asociarlos a situaciones relevantes en el contexto cotidiano. Dar también oportunidad a que los estudiantes expresen el pensamiento matemático con sus propias palabras más allá de dar sólo la respuesta a un problema dado y no soslayar el verbalizar las ideas porque, ambas estrategias, dan la oportunidad de aclarar la propia mente y de ganar conocimiento a través de la contrastación con los demás. Técnicas para educar sobran pero hay saber elegir las más apropiadas para cada tema. Aquí salta la pregunta ¿será que nuestros estudiantes estén entendiendo adecuadamente cada uno de las temas de la currícula? Eso requiere medirse para mejorar donde sea necesario. Y para saber qué debemos cambiar se requiere saber cómo estamos haciendo las cosas. El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) es una prueba internacional estandarizada para la medición de un concepto muy particular que denominan “alfabetismo” en lectura, matemáticas, solución de problemas y conocimiento científico. Según cita Jones, comenzó en 1997 cuando los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) empezaron a colaborar para monitorear los resultados de la educación y en particular, evaluar el rendimiento de estudiantes de quince años de acuerdo con un marco acordado. Los exámenes han sido administrados típicamente a entre 4500 y 10000 estudiantes en cada país. La primera evaluación en el año 2000 se enfocó principalmente en el alfabetismo de lectura con la participación de estudiantes de 43 países mientras que la segunda en el 2003 involucró a 41 países y se enfocó principalmente en matemáticas y resolución de problemas. La tercera evaluación en el 2006 se enfocó en el llamado alfabetismo científico y aunque se esperaba incluyera a 58 países, incluyó a 47. De acuerdo con el informe de la prueba PISA 2006, México ocupa el lugar número 38, en lo que se refiere a las habilidades matemáticas. La escala involucra seis niveles, siendo el número 1 el más bajo. Se considera en este nivel, que los alumnos tienen un conocimiento tan limitado que sólo puede ser aplicado a unas pocas situaciones familiares y sólo son capaces de presentar explicaciones científicas obvias que se derivan explícitamente de las pruebas dadas. Pues bien, el 56.5% de nuestros estudiantes de 15 años, no alcanzan ni siquiera ese nivel. La OCDE comenta al respecto que “los alumnos con un nivel inferior al Nivel 1, normalmente no son capaces de resolver con éxito el tipo de matemáticas más básicas que PISA pretende medir. Su patrón de respuestas en la evaluación es tal, que según él podrían responder tan solo a menos de la mitad de las tareas de una prueba compuesta por ejercicios del Nivel 1 exclusivamente. Estos alumnos tendrán serias dificultades para utilizar las matemáticas como herramienta efectiva para beneficiarse de nuevas oportunidades educativas y de aprendizaje a lo largo de sus vidas”. Más triste aún resulta que el mismo informe comente que nuestros alumnos “quizá sepan leer desde un punto de vista técnico, pero muestran serias dificultades para aplicar la lectura como herramienta para avanzar y ampliar sus conocimientos y habilidades en otras áreas”. Es decir ¿cómo podríamos aspirar como país, a mejorar nuestro desempeño en matemáticas o comprensión de la ciencia, si nuestros estudiantes tras nueve años de educación formal ni siquiera pueden sacarle provecho a la lectura? Esto nos habla de una deficiencia sistemática tal, en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que uno se pregunta ¡qué es lo que se les enseña a nuestros niños si, al ser evaluados, parecen no haber adquirido ni las habilidades más básicas! Y ¿cómo es que con tan pocas habilidades siguen aprobando los cursos en la preparatoria o en la universidad? Cobra más sentido, entonces, lo que dice la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) cuando se refiere a la definición de alfabetismo que evalúa la OCDE como “la habilidad de identificar, entender, interpretar, crear, comunicar, calcular y usar materiales escritos e impresos asociados con contextos variados. Alfabetismo involucra una continuidad en aprender cómo apoyar a los individuos en alcanzar sus metas, desarrollar su conocimiento y potenciales para participar plenamente en su comunidad y en la sociedad en su conjunto.” Es por ello que se requiere una revisión profunda de qué y cómo se enseñan y evalúan destrezas fundamentales, como las matemáticas, en todos los niveles educativos. No es que nada se haya hecho hasta ahora, pero mientras no se implemente una política de Estado firme y consistente, ningún progreso o cambios radicales pueden ser esperados.
Recordemos que los objetivos de enseñanza de las matemáticas van cambiando según el grado escolar para proveer a los estudiantes de técnicas cada vez más avanzadas. Así, en el kinder se presenta informalmente el concepto de número; en la primaria la educación está prácticamente dedicada a operaciones aritméticas; la secundaria está enfocada al álgebra y la preparatoria al cálculo. Para esta variedad de tópicos, tan directamente relacionados con nuestro día a día, sería apropiado como expresó Papert, una máquina del saber que recogiera todo el conocimiento para explorar el mundo de forma sensorial y kinestésica para desbancar de su trono a la lectura y escritura. Esta sería una manera en que las matemáticas podrían vivirse y no sólo conocerse.
De acuerdo con el informe de los primeros resultados de la prueba PISA 2003, durante todo el siglo XIX, el contenido de matemáticas en los planes de estudios escolares estuvo dominando por la necesidad de proveer las bases para el entrenamiento profesional de un pequeño número de matemáticos, científicos e ingenieros pero con la creciente participación de la ciencia, las matemáticas y la tecnología en la vida moderna, cambiaron los objetivos individuales, las formas de empleo y la participación en sociedad lo que ha provocado que se requiera que todos los adultos (no sólo aquellos que aspiren a una carrera científica), sean alfabetizados en matemáticas, ciencia y tecnología. Menciona que el rendimiento de los mejores estudiantes de un país, en matemáticas y en materias relacionadas, podría tener implicaciones en el papel que dicho país tendrá en el sector de tecnología avanzada del mañana y sobre todo en su competitividad internacional. Paralelamente, continúa, las deficiencias entre los estudiantes de bajo rendimiento en matemáticas pueden tener consecuencias negativas en las oportunidades en el mercado laboral para los individuos y sus perspectivas salariales y en su capacidad para participar plenamente en sociedad. Por ello estoy seguro que los profesores deberían estar capacitados en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. No se trata de que los profesores de primaria, por ejemplo, sepan programar complejos algoritmos únicamente para enseñar a sumar o restar o los de secundaria crear códigos computacionales para enseñar cálculo pero, cuando menos, como propone la UNESCO al hablar de enfoque relativo a las nociones básicas de las TICS, “los docentes deben conocer el funcionamiento básico del hardware y del software, así como de las aplicaciones de productividad, un navegador de Internet, un programa de comunicación, un presentador multimedia y aplicaciones de gestión”. No es mi intención aquí, tampoco, explicar detalladamente cómo las TICs pueden aumentar la comprensión de las matemáticas, pero sí enfatizar que pueden hacerlo. Por supuesto habría que considerar aspectos como la pertinencia de usarlas en mayor o menor magnitud según el tema a explicar, el costo de implementarlas, la capacitación a los profesores y las políticas para el monitoreo de su impacto.
En cierto contexto y tras darse cuenta de lo complejo que puede ser interpretar un resultado matemático más allá del esfuerzo que haya costado haberlo obtenido, Bertrand Russell dijo que las matemáticas es la ciencia en la que nunca sabemos de lo que estamos hablando o si de lo que estamos hablando existe. Y muchos profesores se excusan en esa idea para justificar que se les dificulte enseñar esta ciencia. Tratemos que nuestros estudiantes no tengan esta descontextualizada noción porque requerimos que sepan reconocer las matemáticas en experiencias existentes y tangibles tanto individuales como sociales. Aspiremos como lo mencionó la Comisión Nacional sobre Excelencia en Educacion de los Estados Unidos, a que “todos, sin importar raza, clase o status económico tengan derecho a una oportunidad justa y a las herramientas para desarrollar sus potencialidades individuales de mente y espíritu al máximo posible. Esta promesa significa que todos los niños en virtud de sus propios esfuerzos, guiados competentemente, puedan aspirar a alcanzar la madurez de juicio y el conocimiento necesario para asegurar un empleo remunerado, y para gestionar sus propias vidas, para servir no solo a sus propios intereses, sino también al progreso de la sociedad misma.”
Referencias
Jones, Graham (2005). What do studies like PISA mean to the mathematics education community? Recuperado el 1 de noviembre de
http://www.emis.de/proceedings/PME29/PME29Plenaries/PME29JonesEtAlPanel.pdf
National Commission on Excellence in Education, (1983 ). A Nation at Risk. US
Department of Education. Recuperado el 1 de noviembre de 2009 de
http://www.ed.gov/pubs/NatAtRisk/index.html
OECD, (2003). Learning for Tomorrow’s World: First Results from PISA 2003. Recuperado el 1 de noviembre de 2009 de
http://www.pisa.oecd.org/dataoecd/1/60/34002216.pdf
OECD, (2006). Informe PISA 2006. Competencias científicas para el mundo del mañana. Recuperado el 24 de octubre de 2009 de
http://browse.oecdbookshop.org/oecd/pdfs/browseit/9807014E.PDF
Papert, S. (1993). The children’s machine: rethinking school in the age of the computer. USA. Basic Books.
Real Academia Española, (2009). Matemática. Recuperado el 24 de octubre de 2009 de
http://www.rae.es/
UNESCO (2003). The Plurality of Literacy and its implications for Policies and Programs: Position Paper. Recuperado el 1 de noviembre de 2009 de
http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001362/136246e.pdf
Wikipedia, (2009). Matemáticas. Recuperado el 24 de octubre de 2009 de
http://es.wikipedia.org/wiki/Matemáticas
Sunday, 18 October 2009
Ensayo “Algunos prejuicios en la educación
Usualmente al escribir un texto, consciente o inconscientemente, nos dejamos guiar por nuestros prejuicios. Esto influye tanto en la forma como en el contenido de nuestro escrito y en la intención con la que nos dirigimos a nuestros lectores. Ser estrictos en el análisis de los argumentos que esgrimimos, puede ayudarnos a evitar esto. Desafortunadamente nuestros prejuicios están presentes inclusive cuando intentamos ser objetivos y, muchas veces, cuando elaboramos un texto académico no podemos evitarlos del todo. He corroborado eso en tres trabajos que he revisado en igual número de publicaciones, disponibles en la Internet, sobre educación.
De acuerdo con la Wikipedia, “un prejuicio es una creencia, opinión o juicio preconcebidos, especialmente hacia un grupo de personas caracterizadas por su raza, clase social, género, etnicidad, orientación sexual, edad o religión. Implica creencias a priori e incluye cualquier actitud que sea resistente a la influencia racional y que, generalmente, implica miedo y antipatía hacia un grupo”. Como nuestra interpretación de la realidad se construye por la información, el conocimiento y la experiencia de vida que hemos tenido, paulatinamente vamos formando ideas o preconcepciones personales que anteponemos siempre al enfrentarnos a situaciones conocidas y desconocidas. Esto da forma y estructura no sólo a nuestra forma de pensar sino a todo lo que producimos.
Uno de los prejuicios con los que me topé es este concepto de “científico loco”, en un artículo de Rangel (2009). Cierto es que a veces usamos frases coloquiales sin que eso implique, necesariamente, que las creemos indubitablemente, pero el contexto en el que las decimos o el hecho de hacer explícito o no que simplemente estamos citando “conocimiento popular” habla mucho de cuál es nuestra percepción de la frase o el grado en que la tenemos introyectada. Quizá esta idea del científico en bata blanca, despeinado y frecuentemente con intenciones malévolas la hemos extraído de una mezcla dada por las películas de “El Santo”, la imagen desenfadada de Einstein o los monstruos de los cuentos como Frankestein. Quizá Einstein no era descuidado de su imagen por ser científico, sino por algún rasgo de su personalidad sin relación alguna con su vocación o quizá ese estilo de peinado (o mejor dicho, de despeinado) era su favorito. Quizá el contacto con solventes y gases termina afectando la salud física o mental de algunos investigadores pero no creo que, intrínsicamente, el ser científico venga ligado con ser demente.
Monroy (2009), en mi opinión, muestra otro prejuicio ampliamente compartido por muchos académicos y que resulta ser piedra fundamental de muchas instituciones: el creer incontrovertiblemente, que siempre es posible evaluar los conocimientos y las habilidades en una prueba escrita. Podría pensarse que considerar tal afirmación como prejuicio podría parecer reduccionista o hasta nihilista pero sólo tengamos en mente que un prejuicio es toda idea preconcebida, lo cual no significa que estrictamente deba ser falsa. El aprendizaje es un proceso muy complejo y es tangible de múltiples maneras, muchas de las cuales no son fácilmente aprehensibles. Hay quienes poseen habilidades o conocimientos y no las destrezas para demostrarlo en pruebas escritas. Tal es el caso de individuos con algunas enfermedades mentales o incapaces de controlar la ansiedad que les provoca una prueba. No sobra decir que en la actitud de nerviosismo y miedo que en la mayoría de los estudiantes provoca un examen, tiene mucho que ver la actitud del docente en su influencia hacia los alumnos desde tempranas edades. También tenemos los casos en que las pruebas escritas simplemente son ineficaces para evaluar lo que supuestamente deberían. El mejor ejemplo de esto, son las decenas de miles de chinos que, solicitando trabajo, obtenían el 90% del puntaje en los exámenes TOEFL en sus modalidades escrita o en computadora y que llegando a Estados Unidos eran totalmente incapaces de comunicarse verbalmente. Fruto de ello el examen tuvo que readaptarse hacia una modalidad ahora denominada “basada en la Internet”.
Un último prejuicio que localicé es el creer que la estadística puede inequívocamente comprobar algo, en lo que basa su trabajo Sánchez (2009). El mismo Napoleón decía que la estadística es la forma más hábil de la mentira. Y algunos autores como Buck (1975) dan un ejemplo al mencionar que “la mala ciencia proviene de un investigador comportándose como naturalista y aplicando técnicamente, ingeniosos métodos a un conjunto de observaciones que no prueban ninguna hipótesis”. Esto no quiere decir que esta rama de las matemáticas no sirva para nada, sino que su correcta aplicación requiere de un frágil equilibrio entre un instrumento estadístico concebido casi impecablemente y un análisis no sesgado ni prejuiciado por lo que se quiera demostrar. Un par de condiciones solamente conciliables “cuando el ego no gasta la energía psicológica en proteger su imagen e invierte esa energía en actos de aprendizaje” tal cual lo menciona Cereza Huerta (2006).
Podemos concluir, entonces, que algunos textos académicos si bien no están plagados de prejuicios sí se fundamentan en ellos. He mencionado unos pocos, sin querer ser exhaustivo, siendo evidente que hay muchos ejemplos más. Lo principal para evitar ser prejuiciosos, en la medida de lo posible, sería el análisis cotidiano de lo que decimos, escribimos y hacemos como un ejercicio ineludible en todos nuestros campos de acción y en cualesquiera esferas sociales en las que estemos inmersos. Retomando uno de los ejemplos, creo que ciertos usos de la estadística representarían el epítome de una actitud prejuiciosa. Basta recordar una de las definiciones que, al respecto, da Islas (1994): “la ciencia por la cual si yo me he comido un pollo y tú te has comido ningún pollo, hemos comido por término medio, medio pollo cada uno”.
Referencias
Buck, C. (1975). Popper’s philosophy for Epidemiologists. International Journal of Epidemiology. (4), 159-168.
Cerezo, H. (2006). Aspectos éticos del plagio académico de los estudiantes universitarios. Recuperado el 30 de agosto del 2009 de
http://www.elementos.buap.mx/num61/pdf/31.pdf
Islas, C.J. (1994). El de en medio: pequeño Mamutse y lustrado (1a ed). Veracruz: Editora del Gobierno del Estado.
Monroy, L., Vidal, R. y Saade, A. (2009). Análisis de clases latentes. una técnica para detectar heterogeneidad en poblaciones. Recuperado el 10 de septiembre de 2009 de
http://www.ceneval.edu.mx/ceneval-web/content.do?page=1689
Rangel, J.C. (2009). Robots y monstruos, cine y literatura. Recuperado el 10 de septiembre de 2009 de
http://www.upn.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=444&Itemid=320
Sánchez, M. y Mungaray A. (2009). Problemática del Servicio Social y Propuestas para su Mejoramiento. Recuperado el 10 de septiembre de 2009 de
http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/libros/lib51/0.htm
Wikipedia (2009). Prejuicio. Recuperado el 10 de septiembre de 2009 de
Resumen y reflexión sobre un texto sobre plagio académico
El texto empieza mencionando que construir valores normativos de la actividad académica, es imprescindible y que la falta de dichos valores redunda en actitudes como las de plagio, que consiste en hacer pasar como nuestras las ideas ajenas. El plagio puede adoptar varias formas y tener varios motivos pero es un vicio que está en franca contraposición con un dominio de la lectoescritura que es una de las habilidades que se espera posean profesionales y/o académicos en el siglo XXI.
Respuesta a varias preguntas de la sesión 5, sobre pensamiento crítico
Reflexión sobre el ejercicio del estudio independiente en mi práctica académica en el módulo propedéutico
Este módulo propedéutico será muy diferente a un estudio escolarizado definido como aquél que requiere de “presencia física, cotidiana y obligada del alumno en la escuela para la realización de actividades en lugares, tiempos, fechas y secuencias predeterminadas por otros agentes educativos” (De los Santos V. E. 1996, p. 9). La idea será desarrollar durante él, varias habilidades necesarias para el estudio independiente. Estas habilidades no serán producto de generación espontánea sino que exigirán retroalimentación del resto de los actores que estamos formando parte de este singular ejercicio académico así como de estudio y refuerzo cotidiano. Estoy convencido que, idealmente, este módulo no debería de existir. Desafortunadamente y debido a deficiencias de nuestro sistema educativo desde el nivel básico, alcanzamos el punto de necesitar estandarizar las habilidades, de todos los integrantes de este proceso de enseñanza-aprendizaje antes de realmente empezar con la parte de investigación. Y esto es porque desde niños nos llevaron a través de un camino de aprendizaje repetitivo y no mediante procesos activos en el marco de los grupos a los que pertenecíamos. Es sólo a partir de ciertos mecanismos educativos y psicológicos que es posible el aprendizaje significativo más allá de las tradicionales aulas. Ahora, en este punto de nuestras vidas, debemos responsabilizarnos de nuestro propio aprendizaje y desarrollar, si es posible con el apoyo de un asesor, las habilidades metacognitivas para tener éxito en lo que nos propongamos. Entre muchas cosas, esto implica por cuenta propia, la planeación de varias actividades, la resolución de algunas problemáticas que se nos presenten y sustituir estímulos de los profesores con motivación. Tal cual menciona De los Santos (1996), esta visión de estudio independiente puede presentar algunas inconveniencias para algunas personas sobre todo en términos de los diferentes grados de interacción que cada enfoque de enseñanza conlleva. Algunos prefieren la retroalimentación física y hay incluso, detractores de cualquier tipo de educación a distancia pero, a la fecha y hasta donde sé, no hay evidencia concluyente de que el estudio independiente represente, necesariamente, serias desventajas respecto al estudio tradicional.
Resumen del texto de Papert
Papert, S. (1993). The children’s machine: rethinking school in the age of the computer. USA. Basic Books.
CAPÍTULO I. Anhelantes e instructores
Se plantea la necesidad de un megacambio en cómo la escuela enseña a los niños, distinguiéndose dos posiciones: instructores y anhelantes. Los primeros, queriendo cambios pequeños e inmediatos; los segundos, compartiendo el deseo en la magnitud del cambio. Se comenta la gran influencia y capacidad de transformación que poseen los ordenadores al introducirlos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, junto con ejemplos en cómo han hecho una diferencia en la adquisión del conocimiento y roto paradigmas de comunicación y percepción. La revolución escolar es posible, incluso a partir de conocimiento parcial, cualitativo y con modelos simples para entender problemas complejos.
Primer ensayo
Implementación de tecnologías en la educación
La tecnología como un concepto dinámico
De las imágenes en movimiento a la máquina del conocimiento
Si nos remontamos a la aparición, alrededor de 1940, de las primeras computadoras y si recordásemos que no fue sino hasta 1981 cuando se afianzó el concepto de computadoras personales, entendido como el uso individual de tales dispositivos (aunque, en ese momento, a precios prohibitivos para la mayoría de la población), pensaríamos que podemos sumar, a lo más, veinte años de discusiones acerca de los potenciales beneficios de la implantación de la tecnología, en los diversos procesos de enseñanza-aprendizaje. Pero estaríamos equivocados porque en 1937, casi quince años después de que las primeras imágenes en movimiento con sonido sincronizado fueran exhibidas públicamente, ya se discutía institucionalmente, a los más altos niveles en los Estados Unidos de Norteamérica, las oportunidades para mejorar la educación a través del uso de las películas, hasta ese momento dedicadas casi con exclusividad al entretenimiento. El mismo Thomas Alva Edison, en una entrevista en 1914, hablando de la video cámara· que había inventado, vislumbraba esta posibilidad al referirse a ella como una “máquina de servicio”. De tal forma que, cuando menos, han pasado setenta años desde que se visualiza a la tecnología como potencial creadora de nuevas oportunidades en la educación, siempre “con las apropiadas guías sociales y culturales”. En general, el impacto de la tecnología en nuestras vidas ha sido materia de análisis desde aún antes de entrar al siglo XX, cuando los intelectuales de la época ya comentaban que “el problema del progreso humano parece tener varios aspectos, como los físicos, materiales, sociales, morales e intelectuales” dentro de los cuales la tecnología es un área que debe aprovecharse para potenciarlos todos y sobreponerse a las límites humanos.
Uno de los problemas educativos en nuestro país (y en otros), es que se plantea que la tecnología no es indispensable para el trabajo en la escuela, viéndose como un lujo y no como una necesidad. Y, muy estrictamente, esto es cierto pero en la medida de las posibilidades económicas de cada región de nuestro planeta, siempre hay manera de incluirla de alguna forma y romper así, el monopolio del habla como instrumento que condiciona la información a compartir por una sociedad. Información que es transmitida entre las personas, a través del tiempo y no teniendo más diversidad que la escritura, que fue hasta cierto momento, la desviación mas significativa de esa tradición oral. Pero como dice Seymour Papert, sería sano cultural y pedagógicamente, pasar de las limitaciones de la lectoescritura hacia la adquisión de conocimientos basada, por ejemplo, en medios electrónicos que ofrecen una amplia gama de sensaciones más parecidas a experiencias de la vida diaria. Así comparte, de una forma más o menos similar, lo que planteaba John Dewey y otros partidarios o fundadores de la escuela filosófica del pragmatismo. Es evidente entonces, que continuar con los métodos tradicionales de enseñanza, independientemente que algunos los etiqueten de conservadores y anticuados, sí determina el grado de adquisición no sólo de información sino de conocimiento por parte de los educandos y que, en este sentido, la introducción de las computadoras a la educación es un reto al que se enfrentan los valores educativos, en una Escuela, que, como estructura social, debe legitimar su existencia ante las múltiples opciones que los padres buscan o crean en el afán de cumplir las ambiciones puestas en los hijos. Ambiciones que consideran no se cumplirían si los dejasen en las manos de administradores y profesores con una filosofía educativa inflexible y dogmática. Es en este contexto de transición, que Papert plantea la idea de una máquina del conocimiento que ofrezca a los niños un cambio desde la transmisión de información por lectoescritura donde son vistos y, más indignamente, sometidos como meros receptores, hacia una alfabetización personal, cooperativa, creativa y gradual que involucre su participacion más directa. Yo creo, que coartar la libertad de los niños a pensar y, más aún, aprovecharse del desconocimiento de ellos de que también la poseen en el contexto de la escuela, resulta en una forma de violencia no sólo premeditada, alevosa y ventajosa (más bien cómoda) sino institucionalizada y que amerita la revision del incumplimiento en la observación de sus derechos humanos más fundamentales. Evitar que con sus recursos mentales formen parte, aunque sea parcialmente, de la construcción de su conocimiento es sólo enfocarse en sus limitados recursos autodidácticos, propios de la corta edad y no vislumbrar las enormes capacidades diseñadoras que su infinita imaginación y gran capacidad de pensamiento no lineal les otorgan. Esta máquina del conocimiento producto de avanzada tecnología, él aspira, recogería todo el saber disponible y lo pondría, literal y metafóricamente, en sus manos, oídos, narices, bocas y ojos, para explorar el mundo más allá de las palabras, potenciando su capacidad creadora a través de experiencias sensoriales y kinestésicas.
Papert hizo manifiesta esta posición hace dieciséis años formando parte de una iniciativa que hace veintiséis, se generase en los Estados Unidos cuando se recomendó que las ciencias de la computación era una de los cinco competencias básicas que todo estudiante debía manejar después de sus doce años en la escuela pública. Las otras cuatro competencias planteadas a desarrollarse, cualesquiera los objetivos de trabajo o estudio después de esos años, fueron su idioma, las matemáticas, la ciencia y los estudios sociales. Respecto a las ciencias de la computación incluían tres aspectos: “el entendimiento de la computadora como un aparato de comunicación, cálculo e información; su uso en el estudio de las otras cuatro competencias tanto para propósitos personales como profesionales; y el entendimiento del mundo de las computadoras, la electrónica y las tecnologías relacionadas”. Reflexionemos por un momento en el equivalente mexicano y preguntémonos si, al terminar la preparatoria, nuestros alumnos han desarrollados estas competencias. Pese a que los norteamericanos, tampoco las han conseguido del todo, al 2003 ya habían obtenido tremendos avances que sólo pudieron ser posibles al haber implementado esta visión como política de estado. La revolución que debemos empujar en nuestras políticas educativas es precisamente considerar a la tecnología como una herramienta para enfrentar los retos en la enseñanza y el aprendizaje, como un agente de cambio y como una fuerza central en la competitividad económica. Mucho tenemos por hacer porque se requiere tener toda la infraestructura necesaria para mejorar el acceso y la conectividad, crear más y mejor software, estimular el desarrollo profesional sostenido y de alta calidad para entrenar a los profesores, incrementar la investigación y evaluación del impacto de las tecnologías en los estudiantes y revisar y actualizar las políticas que afectan el uso en la escuela de las tecnologías, particularmente en lo que se refiere a la seguridad y a la privacidad.
Todos estos aspectos y muchos otros, no abordados en este trabajo, me llevan a concluir que la implementación de la tecnología en la educación es no sólo indispensable sino que conlleva tantas oportunidades como problemáticas. Pero es imperativo su completa aplicación para conseguir el cambio del alfabetismo (la capacidad de leer y escribir) hacia una cultura alfabetizada (con la capacidad de pensar de formas reflexivas y creativas). Cualesquiera que sean los nombres con los que designemos a las implementaciones tecnológicas en la educación (como la máquina del conocimiento) el fin es llevar además de letras, también sonidos e imágenes vivientes para no sólo comunicar hechos sino para transmitir emociones desde una mente a otra sin las torpes (en el más amplio de los sentidos) interposiciones de las dificultades de los lenguajes y las limitaciones que las palabras han puesto en la mente de la humanidad por siglos. Ojalá sólo fuera cuestión de dinero (todo lo que tiene un precio económico es barato), pero requiere abatir la deficiencia de los profesores para usar las tecnologías adecuadamente, lo que es poco menos difícil que vencer la resistencia mental de muchos, a ellas. Recordemos que una herramienta pobre en las manos de un buen profesor puede ser más efectiva que una herramienta perfecta en las manos de un profesor con habilidades pobres en su uso. Se trata de vitalizar el curriculum, de hacer la educación más cercana a la vida real, de explotar todos los canales de aprendizaje porque es a través de tales experiencias con los niños, que los grandes objetivos sociales de la educación podrán ser alcanzados más directamente.
Merwin Marie Snell. The Man of the Future. Science, Vol. 18, No. 457 (Nov. 6, 1891), pp. 259-260
William E. Wickenden. A Challenge: review from “Education for an Age of Power” by Joseph K. Hart. The Journal of Higher Education, Vol. 6, No. 9 (Dec., 1935), pp. 503-504
Mark A. May. Educational Possibilities of Motion Pictures. Journal of Educational Sociology, Vol. 11, No. 3, Educational Aspects of the Motion Picture (Nov., 1937), pp. 149-160
A Nation at Risk. National Commission on Excellence in Education. US department of education. (Abr., 1983).
http://www.ed.gov/pubs/NatAtRisk/index.html
Accesado el 22 de Julio del 2009
Seymour Papert. The Children’s Machine: rethinking school in the age of the computer. USA. Basic Books. (1993), pp 1-21
A Retrospective on Twenty Years of Education Technology Policy. US department of education. (Oct., 2003).
www.ed.gov/rschstat/eval/tech/20years.pdf
Accesado el 23 de Julio del 2009.
· El concepto de video no existía en ese momento y el término correcto de su invención es “cámara de imagenes en movimiento”.
Resumen y reseña de un texto de Gardner
Estrategias de búsqueda en la Internet y de lectura
Estrategia de búsqueda en la Internet
Definir el propósito de la búsqueda
Decidir qué tipo de archivo buscamos (html, pdf, doc, xls, etc.)
Decidir cuán reciente queremos que sean nuestros resultados
Decidir qué buscador(es) usaremos
Realizar la búsqueda con operadores booleanos o empleando los sistemas de búsqueda avanzada ya implementados en los buscadores
Exploración rápida de los títulos en los resultados del buscador
Ingreso y revisión más detallada de un resultado que haya llamado nuestra atención
Regresar a la página de resultados y continuar la revisión de tantos otros resultados como se crea conveniente
Estrategia de lectura
Definir el propósito de la lectura
Exploración rápida del texto
Creación de expectativas sobre el texto
Lectura con sistema individualizado de marcas o con un sistema general, creado para el caso colaborativo
Texto elaborado en dupla
Cómo planear actividades e implementar estrategias para estudiar con éxito una maestría en el CECTE sin morir en el intento
Planeación
Podríamos iniciar la odisea académica, preguntándonos qué es planear. En su definición semánticamente más llana, de acuerdo con la Real Academia Española, planear es ¨trazar o formar el plan de una obra¨ entendiendo ¨plan¨ como ¨un modelo sistemático de una actuación pública o privada, que se elabora anticipadamente para dirigirla y encauzarla¨. Ampliando el concepto, empero, según un sitio de la Internet sobre administración de servicios de salud, es una de las actividades más interesantes y desafiantes dentro del desarrollo y elaboración de un programa¨; en este caso, de un programa de actividades para estudiar la maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas en el CECTE. Así una persona o un equipo pueden construir un plan en el que se enlisten todas las actividades a realizar, a partir de un cronograma definido junto con los recursos que habrán de utilizarse y la división de responsabilidades necesaria. Con el presente documento, trataremos de hacer notar, a ustedes, nuestros compañeros en esta aventura pedagógica, la importancia de una estrategia para no morir en el intento de cursar estos estudios de maestría.
Estrategia
Todo proyecto académico de esta envergadura, requiere dedicación y cierto formalismo. Es nuestra opinión que, antes de dar cualquier paso, lo más importante es tener claros objetivos que se persiguen a corto, mediano y largo. Una vez hecho esto y como siguiente paso lógico, está el planteamiento de las estrategias para alcanzarlos a cabalidad. Pero ¿qué es estrategia? De acuerdo con una página web sobre el concepto, implica ¨conocer de antemano las distintas formas en las que se va a solucionar un compromiso y de qué forma enfrentarlo conociendo las metas que se desean alcanzar”. Ahora bien, de una consulta al diccionario al que hemos hecho referencia, extraemos otra acepción con cierto matiz matemático: el ¨conjunto de las reglas que aseguran una decisión optima en cada momento¨. Independientemente de los conceptos, resulta claro que para tener éxito en esta empresa educativa, requerimos saber qué vamos a hacer (un plan) y cómo vamos a hacerlo (las estrategias). Pensemos ¿Cuáles son nuestros objetivos como estudiantes de una maestría en el CECTE? Por supuesto, las respuestas pueden ser tan variadas como personales, sin embargo, por lo que hemos atestiguado de ustedes a partir de la interacción en las seis sesiones compartidas, tenemos algunos objetivos en común a largo plazo. Amén de los evidentes (concluir la maestría y obtener el grado) están, por ejemplo, aumentar las posibilidades de empleo, acrecentar nuestro conocimiento sólo por el solaz e ideal y eventualmente aplicar lo aprendido para apoyar el proceso enseñanza-aprendizaje de las nuevas generaciones. A mediano plazo algunos objetivos serían desarrollar las competencias de pensamiento crítico, comunicación escrita, uso de la tecnología y estudio independiente.
Pero quizás los objetivos más importantes sean los del corto plazo, porque nos obligan a pasar del plano etéreo, de las ilusiones y los sueños, hacia la construcción inmediata del camino para conseguir nuestras más altas metas. En el corto plazo podríamos incluir una actividad aparentemente simple pero difícil de concretar realmente y, a la vez, altamente significativa: organizar adecuadamente nuestro tiempo. Esta es la base, el cimiento sin el cual no podemos sostener nuestro edificio del conocimiento. Es justo decir entonces, que el desarrollo de una estrategia para conseguir este objetivo es, al mismo tiempo, la clave para conseguir los menos inmediatos.
La estrategia propuesta involucra varios pasos. Ante todo, incluir en nuestra agenda, todas y cada una de las diversas actividades que tenemos. En este punto debemos eliminar las actividades que no nos aporten ningún beneficio, reducir el tiempo de aquellas que podamos poner en segundo plano y priorizar aquellas que nos completen personal y laboralmente.
Esto va a implicar el esfuerzo por lograr ser disciplinados en respetar y cumplir la agenda. Y requiere, tal cual recomienda Carlo Petrini (2007) ¨dedicarle a cada cosa el tiempo justo¨. No olvidemos incluir un espacio para la familia, la pareja o los amigos, porque ellos son el remanso para alejarnos del estrés y para confortarnos en tiempos difíciles. Esta única estrategia es el punto nodal que nos permitirá concebir otras, según sean requeridas en el desarrollo de la maestría.
Concientización
A la par de la estrategia personal que proponemos y de otras que puedan implementarse, habría que sumar algunas para el trabajo colaborativo. Un par serían, mantener la mente abierta a creer que las cosas también pueden funcionar aún si se hacen distinto de como pensamos y tener la humildad para reconocer, en el contraste interpersonal e interdisciplinario, que incluso en aquello que más firmemente creemos, podemos estar equivocados. Pero no se trata sólo de ceder antes los demás o de caer en desánimo cuando nuestra visión no haga eco en el grupo, sino de aprovechar que juntos formamos un ente creador más inteligente y eficaz que cuando estando solos. Recordemos que, ante todo, el esfuerzo continuo es lo único que produce resultados. Finalmente, felicitémonos por haber tomado la senda de desarrollo personal a través de este posgrado, manteniendo la consciencia que aprender es remar contra la corriente: si no se avanza, se retrocede.
Referencias
Administración sobre servicios de salud. Recuperado el 25 de agosto de 2009 de http://erc.msh.org/fpmh_spanish/chp2
Diccionario de la Real Academia Española. Vigésima Segunda Edición. Recuperado el 26 de agosto de 2009 de http://www.rae.es/
Conceptos sobre estrategias. Recuperado el 25 de agosto de 2009 de http://www.estrategia.com
Jolonch, C. (2007). Entrevista a Carlo Petrini. Recuperado el 26 de agosto de 2009 de http://www.press.slowfood.it/press/ita/leggi.lasso?cod=3E6E345B02c901D85DgHY2EE7C52&ln=es
Actitudes mentales fuertes en un estudiante de Maestría del CECTE
La humildad intelectual requiere estar abierto a las opiniones de los demás; esto lo hemos podido observar en las actividades colaborativas en la sede y en los foros virtuales donde hemos contrastado nuestros pensamientos, experiencias, visiones, con los ajenos y acordado puntos en común. La idea es escucharnos atentamente, respetarnos unos a otros y comprender que todos tenemos un poco de razón.
Características de textos académicos
Construcción del texto propio a partir de textos ajenos.
Concibe el producto y la producción conjuntamente.
Incorpora en el texto rastros de las actividades del lector (tanto histórico como actual).
Su finalidad es convencer a la comunidad científica y persuadir la validez de los resultados mediante el debate.
El emisor es miembro de la comunidad académica.
El lector es el que juzga y evalúa.
El contenido es de tipo proposicional.
Incluye tipologias de texto argumentativo y explicativo.
El escritor es un individuo con registro formal.
Tiene una temporalidad en la construcción del texto: guión, borrador, revisión.
Tiene un antes: prefacio, prólogo.
Tiene un después, epílogo.
Tiene finitud como parte de un meta discurso.
El escritor guía de forma explicita al lector.
Se expresa a través de la exposición.
Todo texto parte de información conocida y presenta nueva: tema y rema
Frecuentemente está dividido en textos más pequeños con propósitos comunicativos diferentes.
Las variables que pueden manipularse, desde un punto de vista gráfico o lingüístico son: formato, puntuación, tipografía, tamaño, conexión, posición, metadiscurso y orden alfabético.
Algunas funciones discursivas que incorpora son la localización, la función retórica y la jerarquía.
Expectativas de la Maestría
Estandarizar el manejo de las cuatro competencias, Estudio independiente, uso de tecnología, comunicación escrita y pensamiento crítico para lo cual es recommendable, por ejemplo tener inquietud por aprender, habilidades de comunicación, gusto de trabajar en ambientes de tecnologías de la información y la comunicación, disponibilidad de trabajo colaborativo, capacidad de adaptación a cambios para finalmente, con todos los elementos, buscar dar respuesta a los problemas de la sociedad actual. Para ello es necesario tener capacidad de organización y análisis. Entendiendo las competencias como aquel conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y estrategias para lograr un objetivo determinado, desarrolladas e incorporadas en la experiencia cotidiana.
Ser capaces de construir nuestro conocimiento a través de la colección de información partiendo de la socialización con los compañeros, tutores y el coordinador académico. Este conocimiento, tendrá diferentes aplicaciones determinadas por la práctica profesional individual y las necesidades personales, apoyándose en las diferentes recursos a los que tendremos acceso como el uso de la plataforma, las telesesiones (grabadas o en vivo) y las tutorías.
Conseguir un aprendizaje llevado a cabo no sólo a través de la simple interacción sino potenciado vía la retroalimentación entre todos los participantes para nutrir el quehacer laboral de cada uno.
Haber alcanzado un uso eficiente de las herramientas tecnológicas (wiki, blogs, foros, talleres, correo electronico, creación de páginas web) y de los servicios de la plataforma WCETCE para obtener resultados eficaces, tanto en el trabajo colaborativo en sede como el trabajo individual.
Compromisos acordados entre estudiantes en un foro
- Organizar nuestro tiempo para cumplir responsablemente, en tiempo y forma, las actividades que nos sean planteadas.
- Mantener la motivación, pasión y disposición necesarias para aprender por nuestra cuenta, no sólo lo guiado por el tutor sino por nuestra curiosidad trascendiendo lo mínimo solicitado.
- Librarnos del egoísmo, tanto como sea necesario y posible, para tratar de retroalimentarnos constantemente como compañeros y obtener los mejores productos académicos a partir de las diferentes ideas, posiciones, pensamientos, experiencias, conocimientos y habilidades que en conjunto poseemos.
- Dar nuestro mejor esfuerzo en el camino de alcanzar las cuatro competencias básicas: pensamiento crítico, comunicación escrita, uso de la tecnología y el estudio independiente.
- Hacer uso adecuado de los diferentes recursos a los que tendremos acceso, como la plataforma, las telesesiones (grabadas o en vivo) y las tutorías.
- Tener el firme compromiso de alcanzar un uso eficiente de las herramientas tecnológicas como lo son los wikis, blogs, foros, talleres y el correo electrónico.
- Explorar y usar intensivamente los servicios de la plataforma WCETCE para obtener resultados eficaces, tanto en el trabajo colaborativo en sede como el trabajo individual.
- Acudir respetuosa y continuamente a nuestra tutora para resolver dudas e inquietudes de orden académico.
- Realizar una autoevaluación constante de nuestro trabajo